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No fue un simulacro fue un Aviso

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Las cuentas y los deseos no preñan. En esta hora compleja el pueblo quieto pero bravío demostró este pasado 16 de julio, que la pelea es peleando, que no estará jamás dispuesto a tolerar que a través de una estrepitosa y soberbia campaña internacional mediática, a través del odio y la imposición de su pensamiento único de la intolerancia, quienes ansían la restauración de sus privilegios. El acto de participación política de esa fecha, el que contó con la supervisión del Consejo Nacional Electoral, constituyó una muestra evidente, contundente y vigorosa de que Rondón está presto para dar la batalla. Que esos millones de venezolanos cansados de tanta amenaza y odio, están dispuestos a conformar el ejército de los hijos de Chávez, para a través de poder constituyente, retomar la senda de la recomposición institucional, política, jurídica, económica y social de la República. No fue un simulacro. Evidentemente no. No fue un ensayo. Fue un aviso del temple y la tenecidad del pueblo chavista. Ese que ha estado a la expectativa y que no permitirá que el 30 de julio de este 2017 la fiesta democrática de la Constituyente sea avasallada, demolida, callada por el miedo y la violencia. El pueblo dijo presente. Avisó. Desde todos los rincones de la Venezuela que tanto amó el Comandante Eterna. Y Upata, la que hoy se pretende mostrar, como el refugio más sólido de la ultraderecha más servil y decadente, hasta la Villa del Yocoima, se vió estremecida por la avalancha de chavistas y demócratas convencidos, que ese domingo ratificaron que somos una realidad y potencia, que estaremos prestos para dar la batalla y no dejarnos quitar por la vía de la violencia y la desesperanza de la amargura las conquistas que en 18 años de Revolución se han conquistado. Sin miedo, sin pena, sin sobresalto, pero con firmeza, demostramos, que somos una fuerza superior en lo ético y en las convicciones, y que a pesar de las malas horas y las fallas evidentes de nuestro liderazgo, a pesar del acoso de los agresivos, y la distorsión del modelo económico que nos coloca en situación de angustia ante la espiral inflacionaria desatada por los agentes de esta guerra, que a pesar de amenazas y de la campaña de la irracionalidad del odio, estamos aquí diciendo Ya Basta. No Pasarán. El 30 nos contaremos. El 30 diremos que la paz y no la destrucción de Venezuela es nuestro propósito. Así será.

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