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Derroche de energía y colapso eléctrico en Upata se agravó también por la inconciencia ciudadana

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¿Cuánto le cuesta a un ciudadano promedio de nuestra Villa del Yocoima, Upata, de Guasipati, de El Callao, de Tumeremo, El Dorado, El Palmar, El Manteco, de nuestra zona campesina la luz, la energía eléctrica que consume?

A muchos les cuesta una buena tajada de su presupuesto. A otros, obviamente la mayoría, en los barrios, incluso en urbanizaciones, en zonas no consolidadas, el servicio le cuesta muy poco o nada, porque simplemente no cancelamos el recibo, somos deudores, somos morosos a rabiar. No pagamos la luz porque no nos llega el bendito papelito de Cadafe, o bien porque no nos importa que se nos acumule la factura. Puede ser que ni siquiera aparezcamos como suscriptores en el sistema. También porque nos pegamos como pudimos a un poste y a un cableado que se nos antoja tan gratuito como el aire que respiramos.

El resultado de todo este sistema de cobranza ineficiente y de uso y abuso en el consumo eléctrico por parte de la ciudadanía, es que la electricidad como servicio público tiene pocos dolientes de verdad.

Es muy sencillo elevar mentadas e insultos a la siempre fácil de atacar Cadafe, al alcalde que no hizo la gestión a tiempo, al Gobernador que no dice nada, al gerente local de la electricidad que es sordo, mudo o ciego, o  al mismísimo presidente Chávez.

El tiro al blanco que resulta cuestionar y acusar a la empresa eléctrica es tan simple para nosotros como pegarle un tiro al suelo. Por la sencilla razón de que esta herencia de servicio eléctrico sigue manejándose muy lentamente. Sus inversiones nunca llegan a tiempo, su cronograma de proyectos,  ampliaciones, mejoras y mantenimiento no siempre se cumple. Por lo tanto debemos sufrir, como lo hemos hecho en Upata, constantes apagones, interrupciones, flujos inestables de tensión eléctrica.

Este paso tan lento, tan inoperante, tan bestialmente indolente, nos ocasiona como efecto inmediato, palpable, crítico, la interrupción de nuestro normal desenvolvimiento cotidiano, hogareño. Se paralizan inversiones. Se paralizan proyectos habitacionales. La ciudad se la pasa a oscuras. Los malandros haciendo de las suyas. Y la bendita luz ausente largas horas. Penosamente soportamos en abril mayo de un racionamiento eléctrico inédito y sorpresivo para nosotros los humildes mortales del Sur de Guayana, que por vivir en el estado que genera el 70 por ciento de la electricidad de Venezuela nos creímos inmunes a este tipo de calamidad, la de no contar con un servicio eléctrico confiable, permanente y de calidad.  

Sub Estación La Romana Upata

Hasta acá no hemos descubierto el agua tibia. Cadafe sigue arrastrando dificultades aun ahora cuando ha venido reactivando sus inversiones y en el caso de Upata por fin culminó la primera etapa de un proyecto de incremento de la capacidad instalada de su sistema de distribución eléctrica, que se concretó con la puesta en marcha el pasado domingo 24 de mayo del primer transformador de potencia de la subestación La Romana.

Se trata de 16 mega vatios amperios que se suman a la ciudad, lo que permitirá a su vez atender ese 6 por ciento de déficit eléctrico que venía arrastrando Upata por la saturación de la vieja y presionada subestación La Armonía, quedando un 10 por ciento disponible para atender el aumento normal de la demanda eléctrica asociada a nuevos proyectos industriales, comerciales y residenciales en nuestra población.

¿Por qué no somos optimistas?

Evidentemente deberíamos ahora disfrutar de un mejor servicio y cesar en esa manía tan natural de todo ciudadano, de quejarnos y criticarlo todo, con o sin razón, porque se supone que viviremos ahora en el mar de la felicidad del pueblo que conquista una mejora cuantitativa y cualitativa de su servicio eléctrico. Pero la realidad es obstinada y no necesariamente vamos a superar estos traumas asociados a este tema del uso de la energía.

Cuál es el pero. El dilema que se nos plantea ahora es cómo generar, crear, fortalecer, amoldar, promover, afincar, solidificar, en la conciencia de cada upatense, de cada habitante de Guayana, del Sur profundo, la necesaria responsabilidad por un correcto uso de este servicio de electricidad. Que entendamos que el hecho de tener ahora un mejor servicio, una nueva subestación eléctrica, no nos otorga una patente de corso para seguir derrochando impunemente energía, para seguir malgastando este recurso tan estratégico y tan costoso.

Es hora ya de hacer un paréntesis y entender que si proseguimos por este camino facilista, ramplón, irresponsable de no practicar un uso razonable, consciente, responsable y ahorrativo de la electricidad, al cabo de pocos años, dos o tres, al cabo de pocos meses, vamos a seguir en este ciclo vicioso de la ofensa contra el ente prestador de servicio, contra sus gerentes, contra el gobierno, contra Cadafe, contra el presunto desastre gerencial de esta compañía. Simplemente no habrá forma ni manera de que dos o tres subestaciones aguanten este consumo desproporcionado e irracional de electricidad, que se hace ostentoso y abusivo de diferentes formas. Televisores encendidos aunque nadie los vea. Equipos de aire acondicionados a toda máquina todo el día. Ventiladores por todos lados. Radios, computadoras, impresoras, planchas, cocinas eléctricas, cargadores, neveras y más neveras, luces encendidas las 24 horas en las oficinas públicas y escuelas. Todo ello enchufado, consumiendo impunemente energía. En fin se trata de una práctica muy venezolana de no valorar la electricidad en su justa dimensión.  

En Upata lo normal es que en nuestros hogares e incluso en algunos empresas, dejemos las luminarias, bombillas incandescentes de las áreas externas de los inmuebles encendidas todo el día. Son 24 horas imparables de derroche de energía, miles, millones de vatios que se van a la nadería de nuestra contaminada atmósfera, en forma de calor y de rayos infrarrojos. 70 por ciento, es decir más de dos tercios de la electricidad que consumen estos bombillos se pierden, quedando apenas un 30 por ciento de eficiencia como luz visible, que también se derrocha, que también se hace innecesaria. Ya que simplemente no podemos sustituir en nuestros patios, porches, jardines y estacionamientos al aire libre a la luz solar, a la más “vergataria” y eficiente de las luces diurnas, que no necesita subestaciones, que no se interrumpe, que está allí, entre otras cosas para llenar de color nuestro mundo y facilitarnos el ahorro de miles de kilovatios durante las horas de insolación.

Bombilla Incandescente Derroche de Energía

El cálculo es si quiere sencillo. Nada más en Upata diariamente y en promedio se malgastan unos 50 mil kilovatios hora debido a que no menos de 50 mil bombillas incandescentes permanecen encendidas durante las 12 horas de luz solar. Esto implica que el 12 por ciento de la capacidad de la subestación La Armonía durante las horas diurnas debe dedicarse al derroche de energía, a la pérdida incesante de este valioso recurso: derroche con forma de calor, de infrarrojo, producto de la necedad,  flojera, desidia, ignorancia o todo ello junto. Si a este derroche de energía le sumamos la electricidad que se pierde por la ausencia de fotocélulas en los postes del alumbrado público, en avenidas, calles principales, en la misma Plaza Bolívar, tenemos una magnitud real de malgaste de energía que rondaría los 80 mil kilovatios hora cada día, un 18 por ciento aproximado de la capacidad de distribución de nuestro sistema eléctrico actual.

La Solución: Conciencia, Educación y Responsabilidad Social

¿Qué hacer ante este derroche? Concientizar. Enarbolar la bandera de la educación ciudadana. Insistir con campañas públicas, a través de los medios radiales, de la prensa escrita, de la vocería de los propios integrantes de los consejos comunales, de la mano de la propia Alcaldía y de Cadafe. Insistir con campañas en las escuelas, para que todo ciudadano, todo adulto, mujer, hombre, todo niño, joven, trabajador, líder social, maestro, se convierta en protagonista de un gran plan de ahorro de energía, que haga énfasis en la necesidad de instaurar y consolidar en Upata, en el Sur de Guayana, una campaña permanente contra el derroche de energía.

Lo deseable, lo ideal, lo conveniente y racional es que en el hogar, en la escuela, en el comercio, se enciendan las bombillas sólo en los espacios internos con mala iluminación diurna, siempre y cuando se requiera utilizar ese espacio para una actividad concreta. Debemos aprender que una vez finalizada la noche, vencida la oscuridad por los rayos del Sol, es absolutamente innecesario, criminal, abusivo, irracional, mantener la bombilla encendida.

La campaña “Apaga tu Luz Artificial, Dale Paso a la Luz Natural de Nuestro Sol” debe ir acompañada de razonamiento concretos. Debemos tener claro que  al dejar un bombillo de luz incandescente encendido las 12 horas del día, o toda la noche si se trata de una habitación que no se está utilizando, estamos derrochando por lo menos 2 kilovatios horas por día si se trata de un bombillo incandescente de 100 vatios. En una semana esta irracionalidad representa la pérdida de 14 kilovatios hora, en un mes la friolera de 60 kilovatios hora, en un año estaríamos derrochando 720 kilovatios hora.

Si tenemos por costumbre dejar encendido dos bombillos la pérdida de energía involucra 1440 kilovatios hora anuales, si dejamos tres encendidos este derroche se eleva a 2160 kilovatios hora por año. Son pérdidas para el Estado de 150 bolívares fuertes al año por hogar, lo que representa el derroche de 3 millones de bolívares fuertes o 3 mil millones de bolívares antiguos por año en la totalidad de los hogares de nuestra Villa del Yocoima, lo que sumado a la pérdida de electricidad en el alumbrado público representa para Cadafe una pérdida de 5 millones de bolívares fuertes o 5 mil millones de bolívares de los viejos. Lo más preocupante es que hay hogares donde cada día se dejan encendidas hasta 8 bombillas, evidencia firme de que el asunto de la irresponsabilidad como consumidores de electricidad puede alcanzar niveles de patología.

Con estas cifras queda evidenciada la magnitud de esta conducta irracional de no ahorrar la energía que tanto le cuesta al Estado venezolano producir, transformar, distribuir hasta nuestros hogares.

A este ritmo de derroche seguiremos forzando a las autoridades, al Estado, a Cadafe a seguir invirtiendo más recursos en capacidades de generación y distribución eléctrica, que pudiesen marchar a un ritmo más acompasado, más moderado, si hacemos un uso irracional de la energía eléctrica, la cual no es infinita, la cual es costosa y cuyo consumo nos retrata en toda nuestra realidad como pueblo, como cultura, como consumistas, como hijos del derroche. Construir más represas que provocan enormes impactos ambientales, quemar combustible o recursos que bien podemos destinar a otros usos, nos desnudan como integrantes de un modelo anacrónico de desarrollo, que es insostenible en el tiempo.

Nos referimos tan sólo al costo asociado al derroche energético por la incorrecta utilización de las bombillas en nuestros hogares y por un alumbrado público que funciona las 24 horas del día sin descanso, sin pausa, quemando bombillas y botando la electricidad. El reto es entonces iniciar ya, de inmediato, sin dilaciones esta campaña de orientación ciudadana. Durante el día “Apaga Tu Luz Incandescente, Dale Paso a la Luz Natural de Nuestro Sol. Durante la Noche emplea sólo la necesaria para tus labores cotidianas y seguridad en el hogar”.

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Comentarios Derroche de energía y colapso eléctrico en Upata se agravó también por la inconciencia ciudadana

Grupo de sexto año escolar estamos haciendo estudio sobre el derroche de energía para concientizar a las familias.
Para ello comentarán y darán su opiniòn acerca del artículo y el tema tratado
Matías ;-)
Matías Matías 17/06/2009 a las 14:53
el loco de chavez habla de derroche electrico, pero según calcularon es de un crecimiento anual de 7% de gasto electrico, pero no toma en cuenta el crecimiento de la población, ahora funcionan mas lineas de metro, ferrocariles, empresas nuevas, entonces cual derroche habla, hospitales, sera que le faltan neuronas para analizar.
el pueblo habla el pueblo habla 26/10/2009 a las 16:23

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